En el día de saltarse la dieta por excelencia he decidido dedicarle un post al "postureo alimenticio" en las distintas redes sociales aunque principalmente en Instagram y es que en esta era en la que vivimos de compartir hasta el más nimio detalle de nuestra existencia no podía faltar lo que comemos aunque... ¿realmente se come todo el mundo lo que fotografía?
Si ya lo dicen los grandes que hay que cuidar la presentación, que la comida tiene que entrar por los ojos. Y que casualidad que en el arte del postureo social resulta mucho más "cool" y común postear fotos de comida no saludable/caprichos más que de comida propia de una dieta equilibrada ¿una hamburguesa tiene mejor perfil que una ensalada? ¿cupcakes, tartas varias y macaroons dan mejor en cámara que una pechuguita a la plancha? Las redes sociales ahí están para confirmar el reinado del azúcar y los hidratos, el último escalón de la pirámide nutricional. Cuánto más cuidadas sean las fotos mejor que mejor, afortunadamente las fotos no engordan.









