Para
todo hay una primera vez, y en este caso como siempre con mi fantasía
sin igual esperaba una cosa que al final fue otra y no para mejor (como
sieeeeempre). Con respecto al lugar que fuimos sin ninguna pega todo
organizado, nos trataron bien, con educación, tampoco con especial
alegría o peloteo porque no somos las típicas “figurines” o “maniquís”.
Pero bueno, eso lo tengo asumido de toda la vida.
Nosotras en nuestro mundo imaginario. Wiiiiii!
Pero
con respecto a los compañeros bloggers me quede súper despagada. Es
verdad que íbamos con la timidez propia y la tontería ñoña de las
primeras veces pero vamos nos caímos pronto de nuestra nube rosa. No
conocimos a nadie, algunos sólo hacían que mirarse por encima del
hombro, y otros iban arreglados para un evento de tarde como si fuera
aquello, que sé yo la Valencia Fashion Week. Y pensé, pues vale, en vez
de cupcakes porque no reparten All Bran a ver si les mejora el humor.
Así se le quitan las ganas de hacer amigos hasta a los teletubbies.
Teletubbies amigables y bailando la conga.
